Lo que tienes que saber

  • El 28 de junio de 2024, un joven de 17 años fue asesinado en la autopista México-Pachuca, en el municipio de Tecamac mientras grababa a un par de delincuentes que pretendían cometer un asalto, el cuerpo sin vida de Gonzalo quedó entre los brazos de su padre.
  • De acuerdo con el balance anual 2025 sobre la situación de derechos de niñas, niños y adolescentes, presentado el 6 de enero por la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), entre enero y noviembre de 2025, casi 2 mil personas de entre 0 y 17 años fueron víctimas de homicidio en México, de las cuales 433 fueron mujeres y mil 558 varones, lo que representa un promedio de seis homicidios diarios.
  • Roberto Benes, Director Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, destacó que “Cada día, millones de niños, niñas y adolescentes en América Latina y el Caribe viven expuestos a la violencia – en el hogar, en la escuela y en las comunidades con presencia de pandillas.

¿Mamá, ahora que escribes? Sobre las niñas, niños y adolescentes que han fallecido por el crimen, respondí -¿Y por qué los niños? Me preguntó con asombro mi hijo menor mientras leía algunos informes para redactar estas líneas.

¿Y por qué los niños? Es justamente la pregunta que deberíamos hacernos cuando, leemos, escuchamos o vemos noticias en las que menores de edad mueren o resultan lesionados por arma de fuego y en las que se involucra al crimen organizado.

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El pasado 30 de enero en la autopista Arco Norte a la altura de la caseta de Apaxco, Estado de México, una familia de comerciantes originaria de Tezontepec de Aldama sufrió un violento asalto; mientras el padre de familia cambiaba un neumático dañado, un par de sujetos los sorprendió con armas de fuego disparando en varias ocasiones dejando como saldo a una adulta mayor y a una niña de dos años lesionadas.

El 7 de enero, en el municipio de Tula se registró un ataque armado en un domicilio ubicado en la colonia Michimaloya, varios hombres irrumpieron el lugar, en donde las balas también lesionaron a una niña de 10 años.

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El 28 de junio de 2024, un joven de 17 años fue asesinado en la autopista México-Pachuca, en el municipio de Tecamac mientras grababa a un par de delincuentes que pretendían cometer un asalto, el cuerpo sin vida de Gonzalo quedó entre los brazos de su padre.

De acuerdo con el balance anual 2025 sobre la situación de derechos de niñas, niños y adolescentes, presentado el 6 de enero por la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), entre enero y noviembre de 2025, casi 2 mil personas de entre 0 y 17 años fueron víctimas de homicidio en México, de las cuales 433 fueron mujeres y mil 558 varones, lo que representa un promedio de seis homicidios diarios.

En 2025, Michoacán, Guanajuato y Jalisco concentraron la mayor cantidad de homicidios de niñas, niños y adolescentes, mientras que Aguascalientes, Baja California Sur e Hidalgo registraron los mayores incrementos porcentuales.

Las niñas, niños y adolescentes que perdieron la vida por homicidio con arma de fuego a nivel nacional fueron 565 personas, 83 mujeres y 482 hombres. Los datos revelan una baja de 21.9 por ciento con respecto a los 723 de 2024.

Por su parte el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), presentó también hace algunos días el informe Violencia Contra Niñas, Niños y Adolescentes en América Latina y el Caribe, el documento detalla que la violencia contra menores sigue siendo una de las violaciones de derechos humanos más extendidas en Latinoamérica.

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Roberto Benes, Director Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, destacó que “Cada día, millones de niños, niñas y adolescentes en América Latina y el Caribe viven expuestos a la violencia – en el hogar, en la escuela y en las comunidades con presencia de pandillas. Múltiples lugares y situaciones en la región presentan riesgos y peligros reales para niños o niñas”.

Situación que vemos reflejada en los casos antes mencionados, en donde las carreteras se han convertido en puntos de riesgo para quien las transitan incluyendo a niñas y niños, quienes sufren los daños colaterales del incremento de violencia en el país o bien viven en entornos donde bandas criminales se disputan el territorio.

Aún falta mucho por hacer para que esas voces inocentes vivan en entornos seguros, nuestras niñas, niños y adolescentes merecen vivir una infancia libre de balas, porque cuando son lesionados, la herida no sólo es física, también deja daños psicológicos y en otros casos apaga sus sueños y sus risas cuando esas balas terminan con sus vidas.

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