Lo que tienes que saber
- El Parque Ecológico y de Reciclaje es un proyecto impulsado por el gobierno federal que busca implementar un centro integral de gestión de residuos sólidos bajo el enfoque de “economía circular”.
- En Hidalgo, esta propuesta se planteó para la región Tolteca, en un predio entre Tula, Atitalaquia y Tlaxcoapan, bajo el argumento de que sería la solución para cerrar tiraderos a cielo abierto y mejorar la calidad ambiental.
- La presidenta Claudia Sheinbaum informó que la nueva ubicación en el Polo de Desarrollo para el Bienestar de San José Chiapa fue elegida, en parte por la baja densidad de comunidades cercanas, buscando quizás reducir el margen de oposición social.
Antecedente: El NO de Hidalgo
El Parque Ecológico y de Reciclaje es un proyecto impulsado por el gobierno federal que busca implementar un centro integral de gestión de residuos sólidos bajo el enfoque de “economía circular”. El objetivo es ambicioso: transformar la basura en materiales útiles o energía. En Hidalgo, esta propuesta se planteó para la región Tolteca, en un predio entre Tula, Atitalaquia y Tlaxcoapan, bajo el argumento de que sería la solución para cerrar tiraderos a cielo abierto y mejorar la calidad ambiental.
Sin embargo, la consulta ciudadana del pasado 14 de diciembre de 2025 reveló que la mayoría de los participantes votaron en contra del proyecto. Organizaciones ambientalistas y comunidades locales denunciaron que el proceso fue tardío y poco transparente. Para muchos, no fue una invitación al diálogo, sino una imposición que profundizó la desconfianza arrastrada durante años en la zona.
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El traslado a Puebla: ¿Cambio de sede o evasión del conflicto?
Luego del rechazo en Hidalgo, el gobierno federal anunció a Puebla como la nueva sede del proyecto. La presidenta Claudia Sheinbaum informó que la nueva ubicación en el Polo de Desarrollo para el Bienestar de San José Chiapa fue elegida, en parte por la baja densidad de comunidades cercanas, buscando quizás reducir el margen de oposición social.
El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, ha señalado que el proyecto no es un tiradero, sino un centro de transformación de residuos. Y para evitar la idea de imposición, ha prometido realizar consultas que respeten el marco legal.
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La memoria de los pueblos
A pesar de lo dicho por las autoridades, la resistencia en Puebla ya ha comenzado a organizarse. En municipios como Soltepec y San José Chiapa, históricamente comprometidos con la defensa del agua y la tierra, el proyecto se percibe como una amenaza latente. Campesinos y colectivos sociales han convocado a asambleas públicas (como la programada para el 8 de febrero en el zócalo de Soltepec), para debatir las implicaciones del parque.
La principal preocupación no es infundada: el miedo a la contaminación de los acuíferos y la tierra. En la memoria local pesa el colapso del relleno sanitario en Calpan, donde la filtración de lixiviados, afectó gravemente los mantos freáticos cercanos.
Contexto socioambiental: La defensa del agua como bandera
Estas reacciones no surgen espontáneamente: en Puebla existen antecedentes del conflicto por la gestión del agua. Un ejemplo emblemático es la movilización contra la planta embotelladora de Bonafont en Juan C. Bonilla, donde la comunidad denunció la sobreexplotación de los mantos acuíferos y la consecuente escasez para el uso doméstico y agrícola.
Aunque estos conflictos ocurrieron hace años, han dejado una memoria de lucha y una sensibilidad permanente. Para los poblanos, cualquier proyecto que involucre la gestión de recursos vitales pasa por el filtro de la desconfianza institucional y hacia las autoridades.
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Contraste de visiones
Nos encontramos ante un choque de percepciones. Por un lado, las autoridades promueven un modelo “verde” de economía circular que promete eficiencia y sustentabilidad. Por el otro, las comunidades que temen que estos términos sean solamente etiquetas para nuevos impactos ambientales.
La lección que dejó Hidalgo y que Puebla parece estar repitiendo es contundente: no importa qué tan sustentable sea un proyecto en el papel; si no se acompaña de transparencia, estudios ambientales y mecanismos reales de participación, difícilmente será acogido por la población. Los recursos naturales no tienen fronteras y al parecer, tampoco la lucha por el respeto y el cuidado del medio ambiente.
- El Lazca, jefe zeta

- Parque de Reciclaje: Entre la economía circular y la resistencia territorial

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