Lo que tienes que saber

  • Cada año, Desde el Valle, cuando se anuncian las carteleras artísticas, los espectáculos y las actividades religiosas de las ferias de Tulancingo, la atención suele concentrarse en la derrama económica, la promoción turística y las tradiciones que forman parte de la identidad local, sin embargo, detrás de la fiesta existe una realidad menos visible que merece atención.
  • En el caso de la Expo Feria, instalada en las inmediaciones de Jaltepec, las autoridades y empresarios han proyectado una asistencia cercana a las 350 mil personas, cifra que si bien refleja el interés por el evento, también alerta sobre los retos que genera para las colonias y fraccionamientos vecinos.
  • La añoranza es que el éxito de estas festividades no deba medirse únicamente por el número de asistentes o la derrama económica, sino por la capacidad de hacer que la fiesta sea compatible con la vida cotidiana de quienes la viven desde la primera fila, aunque no siempre por elección.

Cada año, Desde el Valle, cuando se anuncian las carteleras artísticas, los espectáculos y las actividades religiosas de las ferias de Tulancingo, la atención suele concentrarse en la derrama económica, la promoción turística y las tradiciones que forman parte de la identidad local, sin embargo, detrás de la fiesta existe una realidad menos visible que merece atención: la de quienes viven en las zonas donde estos eventos se desarrollan.

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La reciente presentación de la Expo Feria Internacional Ganadera Tulancingo 2026, junto con la próxima difusión oficial de las actividades de la tradicional Feria de los Angelitos, se pone sobre la mesa una discusión recurrente. Mientras miles de visitantes esperan con entusiasmo ambas celebraciones, cientos de familias se preparan para enfrentar semanas de cambios drásticos en su vida cotidiana.

Foto: Jessica Manilla

En el caso de la Expo Feria, instalada en las inmediaciones de Jaltepec, las autoridades y empresarios han proyectado una asistencia cercana a las 350 mil personas, cifra que si bien refleja el interés por el evento, también alerta sobre los retos que genera para las colonias y fraccionamientos vecinos.

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Habitantes de zonas como Las Glorias han señalado año tras año el deterioro de calles, banquetas, guarniciones y acceso es un tema que toma fuerza, especialmente en la temporada de lluvias, catalogadas como atípicas en la región, que ya han provocado afectaciones en diversas vialidades. La llegada de miles de vehículos y visitantes podría agravar un problema que para los residentes no es temporal, sino acumulativo.

A ello se suman otros temas que suelen quedar fuera de los discursos inaugurales: el abastecimiento de agua potable, la estabilidad del suministro eléctrico y la recolección de basura, a pesar del compromiso de rehabilitación de accesos, mejoras en jardines y espacios públicos, así como la reparación de luminarias, vecinos afirman que son soluciones paliativas.

Foto: Jessica Manilla

La situación no es muy distinta en el centro de la ciudad durante la Feria en honor a Nuestra Señora de los Ángeles. Aunque todavía no se presenta oficialmente el programa, los vecinos de calles como Libertad, Morelos, Echavarri y Primera de Mayo conocen de memoria las dificultades que acompañan a esta celebración.

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La acumulación de basura, los niveles de ruido, la obstrucción de accesos para servicios de emergencia, las condiciones sanitarias de algunos espacios comerciales y los reportes de robos o actos vandálicos forman parte de las inquietudes que resurgen cada año; aspectos que rara vez aparecen en la promoción turística, pero que constituyen una realidad para quienes viven en el corazón de la ciudad.

Las ferias son una expresión cultural que además generan ingresos, fortalecen tradiciones y proyectan a Tulancingo más allá de sus fronteras; pero también representan una oportunidad para reflexionar sobre el equilibrio entre el interés colectivo y los derechos de quienes habitan los espacios que se transforman temporalmente en escenarios de celebración.

La añoranza es que el éxito de estas festividades no deba medirse únicamente por el número de asistentes o la derrama económica, sino por la capacidad de hacer que la fiesta sea compatible con la vida cotidiana de quienes la viven desde la primera fila, aunque no siempre por elección.

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