Lo que tienes que saber

  • Correr, gritar, paralizarse, avergonzarse, llorar, enojarse e incluso confrontar, son seguramente algunas de las reacciones que muchas mujeres han tenido después de ser acosadas sexualmente en la calle o en ámbitos más privados, en esos breves pero a veces contradictorios eternos minutos en los que la intimidación sexual de hombres desconocidos ejercen sobre mujeres de todas las edades.
  • A inicios de año se difundió un video en el que una joven fue víctima de acoso sexual callejero en el fraccionamiento Geo Villas de Pachuca, en las imágenes se puede apreciar como un hombre a bordo de una motocicleta parece esperar el paso de una mujer para cometer actos obscenos y mostrar sus partes íntimas, no conforme con eso al verla asustada y corriendo la persiguió a bordo de su vehículo, hasta que ella pudo resguardarse.
  • Hace algunos días se reportó que en la colonia el Venado de Mineral de la Reforma, un hombre a bordo de un vehículo gris, acechaba casi de la misma forma, una vez que llamaba la atención de sus víctimas, mostraba su cuerpo semidesnudo y se realizaba tocamientos.

Correr, gritar, paralizarse, avergonzarse, llorar, enojarse e incluso confrontar, son seguramente algunas de las reacciones que muchas mujeres han tenido después de ser acosadas sexualmente en la calle o en ámbitos más privados, en esos breves pero a veces contradictorios eternos minutos en los que la intimidación sexual de hombres desconocidos ejercen sobre mujeres de todas las edades.

A inicios de año se difundió un video en el que una joven fue víctima de acoso sexual callejero en el fraccionamiento Geo Villas de Pachuca, en las imágenes se puede apreciar como un hombre a bordo de una motocicleta parece esperar el paso de una mujer para cometer actos obscenos y mostrar sus partes íntimas, no conforme con eso al verla asustada y corriendo la persiguió a bordo de su vehículo, hasta que ella pudo resguardarse.

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Hace algunos días se reportó que en la colonia el Venado de Mineral de la Reforma, un hombre a bordo de un vehículo gris, acechaba casi de la misma forma, una vez que llamaba la atención de sus víctimas, mostraba su cuerpo semidesnudo y se realizaba tocamientos.

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Hace tiempo en el Jardín de los Hombres Ilustres, ubicado a un costado de Plaza Juárez, otro hombre hacia lo mismo, parecía esperar la obscuridad de la noche para salir de la nada y sorprender a trabajadoras, estudiantes, y a cualquier mujer que viera pasar sola para después bajar sus pantalones.

Estos son solo algunos ejemplos de acoso sexual callejero, sin embargo, estos casos comienzan también a darse a través de aplicaciones de mensajería como whatsapp, al igual que ocurre con intentos de fraudes, a través de mensajes de números desconocidos hombres envían fotografías mostrando sus cuerpos desnudos a mujeres aparentemente al azar.

La sensación a diferencia del acoso callejero es de algún modo distinta, el miedo se convierte en algo más personal, con interrogantes como ¿Quién le dio mi número?¿Me conoce? ¿Estará cerca? ¿Podré denunciar? ¿Será solo mensaje o se atreverá a llamar?

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El acoso sexual es cualquier conducta de carácter sexual no deseada que afecta a la dignidad de una persona, generando un ambiente hostil, humillante o intimidatorio. Puede ocurrir en el trabajo, escuela o espacios públicos e incluye tocamientos, comentarios, insinuaciones o exhibición de material sexual.

De acuerdo con el informe sobre violencia contra las mujeres del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en enero de 2026, en Hidalgo se recibieron 24 llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de acoso u hostigamiento sexual.

Normalizar el acoso

Ante este panorama que ocurre cotidianamente, en muchas ocasiones las mujeres hemos tenido que cambiar algunos comportamientos, desde bajar la mirada cuando un desconocido nos dice cosas en la calle, cruzar la banqueta o desviar el camino cuando sentimos una presencia masculina incomoda y sentarnos en la sección rosa del transporte público.

Tenemos tan normalizado el acoso sexual callejero y cibernético que cuando las víctimas se atreven a externarlo en muchas ocasiones reciben respuestas en tono gracioso, preguntando ¿Y al menos estaba guapo? O ¡Déjalo solo es un exhibicionista inofensivo que lleva años ahí! 

Ojala este espacio sirva para reflexionar que estas conductas NO consensuadas podrían pasarle a tu hija, a tu hermana, a tu mamá, a tu amiga, a tu compañera de trabajo. Merecemos caminar seguras por la calle y no tener miedo a responder una llamada o un mensaje.

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