Para muchos, el presidente municipal de Huejutla, Alfredo San Román Duval, es una figura polémica. Sin embargo, él se define como una persona sencilla, empática y trabajadora.
“Tal vez me consideran polémico porque digo lo que siento, soy franco y claro”, afirma. Aunque asegura que nada le duele, hay un pasaje de su vida que le recuerda la importancia de valorar cada momento. No obstante, enfatiza: “Hay Alfredo para rato”.
Recuerda una infancia de trabajo. Es el mayor de sus hermanos, hijo de Emilio San Román y Flora Duval, ama de casa. Creció en un entorno donde el esfuerzo era fundamental y, desde niño, entendió su importancia.
El comercio siempre ha estado presente en su familia, y él, a los siete años, también incursionó en la venta de telas y zapatos. Más adelante, al independizarse de sus padres, decidió probar suerte en la ganadería y en la venta de pieles a comerciantes de León, donde aprendió lo que más tarde sería su negocio.
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Sin embargo, su inquietud lo llevó a explorar otros rubros: taquerías, un negocio de radiocomunicación y una constructora. Pero el destino tenía otra puerta abierta para él: la política.
A los 17 años, su vida dio un giro inesperado al ser invitado a participar en la contienda interna del PRI. Aunque nunca se afilió al partido, se integró a la campaña de José Guadarrama Márquez, quien competía contra Manuel Ángel Núñez Soto.
Más tarde, en el PAN, comenzó a construir su carrera política. Ha sido tres veces alcalde de su municipio.
A la pregunta de por qué ha optado siempre por la presidencia municipal y no por otro cargo, responde que conoce su tierra, tiene capacidad para resolver problemas y voluntad para hacer las cosas. Aunque ha rechazado candidaturas a diputado local y federal, considera que la alcaldía es el mejor espacio para estar cerca de su gente.
En su carrera en la administración pública, dice haber sido un perseguido político. Durante el sexenio de Manuel Ángel Núñez Soto, tuvo que salir del estado. En ese tiempo, recuerda, aprendió a valorar cada minuto de la vida, pues hay personas que, al no obtener lo que quieren por las buenas, lo intentan por las malas. “Pero el tiempo me dio la razón, y aquí estoy”, afirma.
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En el ámbito personal, cuenta que es divorciado desde hace 20 años y padre soltero de uno de sus cinco hijos que vive con él. Pero a todos desde pequeños los ha involucrado en el trabajo. Asegura que les enseñó a ser responsables y que todo lo que tienen se lo han ganado con esfuerzo. Por ello, considera que la mejor herencia que les ha dado es la educación; lo demás, dice, les tocará a ellos ganárselo.
Además, confiesa que está a punto de casarse nuevamente con la actual presidenta del DIF municipal. “Después de 20 años, me voy a casar”, dice con una sonrisa.
Alfredo San Román se considera un hombre de trabajo. Desde hace más de 40 años, duerme apenas entre cuatro y cinco horas al día, aunque asegura que su cuerpo ya está acostumbrado a ese ritmo. “De vez en cuando una vitamina, pero rindo al máximo”, comenta.
Cree que aún hay mucho por hacer y que todo es cuestión de voluntad, tanto en lo personal como en lo laboral. “Todavía hay Alfredo para rato, por eso seguiremos trabajando, porque queda un largo camino por recorrer”, concluye.
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