Lo que tienes que saber
- Los intercambios navideños son un momento de alegría, pero también pueden suponer un estrés y un gasto que la economía no siempre puede sostener, te contamos qué debes considerar para ser o no parte de esta tradición de fiestas decembrinas.
- Y si una persona acepta participar en varios intercambios —el de la oficina, el de la universidad, el de la casa de la pareja, el de la familia— la suma final puede descontrolarse por completo.
- La recomendación coincide con la advertencia del presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), Cuauhtémoc Rivera, quien señala que si el aguinaldo se va en gastos inmediatos, “enero se convierte en un mes de angustia”.
Los intercambios navideños son un momento de alegría, pero también pueden suponer un estrés y un gasto que la economía no siempre puede sostener, te contamos qué debes considerar para ser o no parte de esta tradición de fiestas decembrinas.
En plena temporada de fiestas, los intercambios de regalos se multiplican entre la oficina, la escuela, los amigos y la familia, pero lo que parece un detalle simbólico puede convertirse en una verdadera trampa financiera.
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Aunque el presupuesto suene manejable —300, 400 o 500 pesos— los pequeños extras terminan por elevar la cuenta mucho más de lo esperado.
Lo que inicia como el típico intercambio puede transformarse en un gasto que rebasa el acuerdo original: envoltura, moño, tarjeta y hasta esos chocolates o flores para “quedar bien”.
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Según Nu México, estos detalles “aparentan ser mínimos, pero se vuelven un golpe directo a tu cartera”. Y si una persona acepta participar en varios intercambios —el de la oficina, el de la universidad, el de la casa de la pareja, el de la familia— la suma final puede descontrolarse por completo.
¿Cómo evitar gastar de más?
Para evitarlo, la autora de Pequeño Cerdo Capitalista, Sofía Macías, recomienda una regla clave: ser selectivo. Elegir únicamente los intercambios que realmente tienen significado no solo evita malos momentos, sino que ayuda a mantener los gastos bajo control.
Si en la oficina hay tensiones o un ambiente complicado, saltarse el intercambio puede ser la mejor decisión.
Otro punto fundamental es fijar un presupuesto realista. Si se cuenta con 500 pesos disponibles y cada intercambio cuesta 250, no es viable entrar a tres sin que aparezca el temido “tarjetazo”. Para quienes buscan equilibrar sus finanzas decembrinas, el consultor patrimonial Rodrigo Vargas sugiere destinar 20% del aguinaldo a regalos navideños, y si existen ingresos extra, usar solo hasta un 10% para complementar.
La recomendación coincide con la advertencia del presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), Cuauhtémoc Rivera, quien señala que si el aguinaldo se va en gastos inmediatos, “enero se convierte en un mes de angustia”.
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Además de la planeación, hay estrategias que pueden salvar la temporada: comparar precios, comprar con anticipación, elaborar envolturas con materiales reciclados y apostar por regalos creativos que no requieran un gran gasto, como una taza personalizada o una planta decorativa.
La regla de oro para estas fiestas es simple: sí al detalle, no al descontrol. Con un toque de creatividad y una dosis de sensatez, es posible disfrutar los intercambios sin convertirlos en el inicio de la cuesta de enero.
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