Lo que tienes que saber

  • El recorrido, que partió de la Catedral y concluyó en el Seminario Mayor de San Miguel, congregó a cerca de 8 mil personas, contingente que implicó logística, seguridad y organización, respaldado en este caso por 36 elementos de seguridad.
  • En Acatlán, la historia es distinta, allí la representación del viacrucis alcanzó su edición número 35, lo que habla de una tradición consolidada y profundamente arraigada, en la que se sumaron más de 150 actores participaron en esta puesta en escena, todos provenientes de comunidades del municipio.
  • La participación de la Arquidiócesis de Tulancingo, junto con las secretarías de Cultura, Deporte y Juventud, Desarrollo Económico y la dirección de Turismo, es un buen punto de partida para articular una fórmula que, de manera sostenida, genere desarrollo regional.

En el Valle de Tulancingo, la tradición y la expresión espiritual se han convertido en un motor social, cultural y económico. Municipios como Tulancingo y Acatlán han encontrado en celebraciones como Semana Santa la oportunidad estratégica para detonar turismo, cohesión comunitaria y derrama económica, en una fórmula que comienza a perfilarse como política pública local.

Desde enero de 2025, Tulancingo ha dado señales de una visión más allá del turismo convencional, sino apostar por el turismo religioso no solo como evento estacional, sino en la articulación de eventos litúrgicos con proyectos culturales que capten la atención de locales y foráneos.

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Uno de los ejemplos más claros de esta estrategia fue el Primer Magno Viacrucis “Cristo, nuestra esperanza camina con nosotros”, celebrado durante la Semana Mayor. El evento reunió a cinco comunidades parroquiales: la Catedral Metropolitana, Nuestra Señora de los Ángeles, La Villita, Santísima Trinidad y Cristo Rey.

El recorrido, que partió de la Catedral y concluyó en el Seminario Mayor de San Miguel, congregó a cerca de 8 mil personas, contingente que implicó logística, seguridad y organización, respaldado en este caso por 36 elementos de seguridad.

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Más allá de los números, familias completas, desde infancias hasta adultos mayores, participaron mediante cantos, oraciones y representaciones de pasajes bíblicos y en un programa incluyó además actos tradicionales como ceremonias, la Procesión del Silencio y la vigilia pascual.

Aunque el evento central se concentró en el centro de la Ciudad de los Satélites, otras comunidades también mantuvieron vivas sus tradiciones. En La Cañada, en la iglesia del Espíritu Santo, y en Metilatla, en la iglesia de la Santísima Concepción, se llevaron a cabo viacrucis comunitarios.

Acatlán: tradición consolidada

En Acatlán, la historia es distinta, allí la representación del viacrucis alcanzó su edición número 35, lo que habla de una tradición consolidada y profundamente arraigada, en la que se sumaron más de 150 actores participaron en esta puesta en escena, todos provenientes de comunidades del municipio.

La preparación no es improvisada, se planifica con meses de antelación en un trabajo espiritual, físico y mental, así como la elaboración de familias que crean escenografías y vestuarios con apoyo del ayuntamiento.

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Este nivel de organización revela que el turismo religioso no solo se consume, también se produce desde la comunidad, al ser los propios habitantes quienes construyen la experiencia que se vive desde la devoción.

Para esta edición, se estimó una afluencia de 30 mil personas, lo que obligó a desplegar un operativo de seguridad robusto, con participación de Tránsito, Protección Civil, puntos de hidratación y atención médica.

Proyectos en pausa: entre la visión y la ejecución

A pesar del dinamismo observado, no todo avanza al mismo ritmo. Existen proyectos que, aunque prometedores, permanecen en el tintero. Entre ellos destaca la creación de un museo de arte sacro en la casa arzobispal en Tulancingo.

A esto se suma el potencial de la propia catedral, que también alberga patrimonio sacro susceptible de ser musealizado; asimismo, el rescate de la Capilla de la Expiración, considerada el primer asentamiento religioso de Hidalgo, que podría convertirse en un punto de interés en una ruta turística religiosa.

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Otro proyecto relevante es la realización de conciertos en la catedral, iniciativa que ya tuvo antecedentes bajo el impulso del arzobispo Óscar Roberto Domínguez, en colaboración con una sinfónica estatal en su experiencia previa en Ecatepec.

Sin embargo, estas propuestas requieren coordinación institucional, financiamiento y continuidad administrativa. La participación de la Arquidiócesis de Tulancingo, junto con las secretarías de Cultura, Deporte y Juventud, Desarrollo Económico y la dirección de Turismo, es un buen punto de partida para articular una fórmula que, de manera sostenida, genere desarrollo regional.

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