Lo que tienes que saber
- Cuando Don Carlos Sevilla Solórzano, ex director de EL SOL DE HIDALGO y EL SOL DE TULANCINGO, le preguntó al entonces gobernador de la entidad, Omar Fayad Maneses, sobre los supuestos privilegios de Israel Félix Soto en su administración, el mandatario respondió.
- Omar Fayad e Israel Félix dieron muestra, públicamente, en lo político y en lo social, de lo que eran capaces de hacer para conservar el control en Hidalgo, no únicamente para el sexenio en curso, sino para mínimo un periodo más de gobierno.
- Apapachar a quienes les eran afines y golpetear, hasta desaparecerlos de la vida pública, a quienes se interponían en su camino, se convirtió en su método errático de hacer política, tanto con miembros de la administración estatal, como de su partido -en ese entonces el PRI-, y de otros institutos políticos, de los llamados opositores.
Cuando Don Carlos Sevilla Solórzano, ex director de EL SOL DE HIDALGO y EL SOL DE TULANCINGO, le preguntó al entonces gobernador de la entidad, Omar Fayad Maneses, sobre los supuestos privilegios de Israel Félix Soto en su administración, el mandatario respondió: “es el auténtico omarista”.
Y sin pensarlo, abundó: “entiende perfectamente mis ideas, mis retos y la forma como debemos hacer las cosas”.
La interrogante surgió justo cuando Fayad Meneses cumplía ocho meses y 20 días en el cargo; es decir, un 26 de mayo de 2017.
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Días en que, en pleno ejercicio gubernamental, Omar Fayad creó la Secretaría Ejecutiva de la Política Pública para empoderar a Félix Soto.
Y, ni tardo ni perezoso, el joven funcionario comenzó a trazar el camino que, en su mente, lo llevaría en menos de cinco años a gobernar el estado de Hidalgo.
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No lo dice este columnista. Son palabras de quienes, incluso, fueron víctimas del quehacer político del super secretario, a quien, incluso, llegaron a llamar “vicegobernador”.
Omar Fayad e Israel Félix dieron muestra, públicamente, en lo político y en lo social, de lo que eran capaces de hacer para conservar el control en Hidalgo, no únicamente para el sexenio en curso, sino para mínimo un periodo más de gobierno.
Apapachar a quienes les eran afines y golpetear, hasta desaparecerlos de la vida pública, a quienes se interponían en su camino, se convirtió en su método errático de hacer política, tanto con miembros de la administración estatal, como de su partido -en ese entonces el PRI-, y de otros institutos políticos, de los llamados opositores.
Incluso, ya en estado fantasioso, Félix Soto se subió al ring para intentar medir fuerzas con quien, desde ese tiempo, en el año 2017, ya se perfilaba como el enemigo a vencer en las elecciones para la gubernatura de Hidalgo: Julio Menchaca Salazar.
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La forma de pensar, pero sobre todo de hacer las cosas, llevó a Israel Félix Soto a crear un frente de enemigos. Un grupo muy pesado que encabezarían, en primera fila, sus supuestos amigos personales y cómplices de aventuras; en segunda, algunos compañeros de gabinete (secretarios y estructuras); tercera, los miembros y grupos de su todavía partido (PRI); cuarta, los integrantes de otros institutos políticos; y en quinta fila, todos aquellos que, coyunturalmente hablando, resultaron afectados con su forma de hacer las cosas.
En pocas palabras: mucho qué perder y casi nada qué ganar, sin que él, al parecer, se diera cuenta de lo que estaba fraguando con su actitud, pero sobre todo con su desempeño.
Testigos afirman que ocurrió lo mismo al competir, primero, y gobernar después el municipio de Mineral de la Reforma. El espacio que estaba destinado para ser su trampolín político y que hoy, todavía, puede convertirse en su sepultura.
“Hasta a golpes tundía a sus funcionarios; a supuestos amigos que llegaron con él a su administración y que lo querían ayudar”, comentó a este columnista un testigo, cuya identidad no se revela por obvias razones.
El crecimiento agigantado de Morena, tanto en lo estatal como en lo municipal, provocó que varios alcaldes pidieran licencia para dejar el cargo, algunos para competir en algún escaño y otros para “blindarse” en lo sucesivo. Entre ellos estuvo también el llamado “discípulo” de Omar Fayad.
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Con ello, con los nuevos gobiernos, evitarían enfrentar revisiones de cuentas y auditorías que los podrían llevar a la cárcel, como ocurrió en por lo menos 10 casos.
Prácticamente, Israel Félix Soto la libró. Apostó a los tiempos y ganó. Dejó la alcaldía seis meses antes de que concluyera su periodo de tres años.
Actualmente, a pesar de que hay denuncias en su contra, por presunto desvío millonario de recursos en Mineral de la Reforma, nadie lo ha tocado.
El actual alcalde, Eduardo Medécigo, insiste una y otra vez que Félix Soto dejó al municipio en pésimas condiciones, y ha ratificado que hay denuncias en su contra.
Hasta el momento, no ha pasado nada.
La semana anterior, el político consentido del ex gobernador Omar Fayad volvió a ser noticia.
Después de aproximadamente dos años, Israel Félix Soto envió un mensaje a través de redes sociales, donde ahora, curiosamente, no critica el trabajo del gobernador Julio Menchaca Salazar.
En esta ocasión, como era de esperarse, destaca la labor no únicamente del mandatario estatal, sino también de la presidenta de México, Claudia Sheibaum.
Sin embargo, lo sorprendente no fue su regreso, sino la bienvenida que le dio el dirigente estatal de Morena, Marco Antonio Rico Mercado, quien dijo, en palabras más y palabras menos, que las puertas del partido están abiertas para todo aquel que desee trabajar en beneficio del pueblo.
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Lo anterior, luego que reporteros lo cuestionaran sobre la posibilidad de que “el auténtico omarista” pudiera formar parte del Movimiento Regeneración Nacional.
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