Lo que tienes que saber

  • Esta semana, el gobernador del estado, Julio Menchaca, anunció la reubicación de familias damnificadas tras el paso del huracán Priscilla, particularmente en San Bartolo Tutotepec, en un predio que, de acuerdo con la información oficial, cuenta ya con las factibilidades necesarias para su desarrollo.
  • El gobierno estatal ha identificado 10 predios aptos para la reubicación en distintos municipios, y de manera inicial, se contempla la construcción de 55 viviendas, incluso se ha planteado edifican en predios de los mismos damnificados después de la respectiva evaluación técnica que garantice seguridad.
  • Asimismo, en marzo, de acuerdo con la Secretaría de Infraestructura federal, comienza la rehabilitación de los puentes y caminos federales y estatales.

Poco más allá del Valle, la esperanza intenta abrirse paso entre decenas de familias afectadas por la vaguada monzónica en Hidalgo. Esta semana, el gobernador del estado, Julio Menchaca, anunció la reubicación de familias damnificadas tras el paso del huracán Priscilla, particularmente en San Bartolo Tutotepec, en un predio que, de acuerdo con la información oficial, cuenta ya con las factibilidades necesarias para su desarrollo.

Este “respiro” da un poco de certeza luego de que los estragos comenzaran a volverse invisibles después de tres meses. No porque hayan desaparecido, sino porque han dejado de nombrarse. Lo inmediato se resolvió, sí, pero la vida después del desastre sigue llena de preguntas.

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El saldo inicial fue devastador: 16 personas fallecidas en Tenango de Doria y Zacualtipán por derrumbes provocados por las lluvias intensas; 90 comunidades incomunicadas; 69 caminos con contingencia y 31 completamente cerrados, con más de 10 mil metros cúbicos de material deslizado.

La información oficial señala que, de los 28 municipios considerados prioritarios, en 24 requieren reubicación y solo cuatro no; que en Tianguistengo ya se tiene acceso a la totalidad de las comunidades; que en marzo iniciará la rehabilitación de puentes y caminos, tanto estatales como federales, con una inversión superior a los 600 millones de pesos; y que en todo el estado habrán de construirse alrededor de 2 mil 200 viviendas.

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Aunque estos datos reflejan la ocupación institucional por atender la emergencia, también dejan ver otra realidad: la emergencia no desaparece, solo cambia de forma. ¿Dónde viven los damnificados mientras se desarrollan las asambleas comunitarias y se concreta la construcción de nuevas viviendas? ¿Qué ocurre con los agricultores y campesinos que perdieron su principal o único medio de ingreso?, otro problema silencioso, pero determinante es la pérdida de documentos oficiales; sin papeles no hay apoyos; sin apoyos, la reconstrucción se convierte en una promesa cada vez más lejana.

En este tiempo la solidaridad llega de la mano de quienes donan ropa, víveres y enseres; de hombres y mujeres que continúan realizando faenas para limpiar casas, calles y escuelas; quienes abren brechas, acompañan a los ancianos, niños y enfermos, y quienes abren las puertas de sus casas para recibir a familiares, amigos, vecinos e incluso desconocidos.

El gobierno estatal ha identificado 10 predios aptos para la reubicación en distintos municipios, y de manera inicial, se contempla la construcción de 55 viviendas, incluso se ha planteado edifican en predios de los mismos damnificados después de la respectiva evaluación técnica que garantice seguridad; el compromiso, según lo expuesto por el gobernador, es que este año las construcciones deben está finalizadas para dar paso a una nueva fase.

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Asimismo, en marzo, de acuerdo con la Secretaría de Infraestructura federal, comienza la rehabilitación de los puentes y caminos federales y estatales; a nivel estatal, la rehabilitación de caminos iniciará este mes con una inversión superior a los 600 millones de pesos.

La reconstrucción, sin embargo, no puede medirse solo en obras y montos, requiere memoria, seguimiento y voluntad sostenida. Necesita convertirse en realidad tangible.

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