Henry Sevilla

Lo que tienes que saber

  • Guiado por el profesor Fig y enfrentado a la rebelión de duendes liderada por Ranrok, el jugador se embarca en una aventura que combina misterio, tradición y el eterno dilema entre poder y responsabilidad.
  • Es el tipo de juego que te invita a desviarte del camino principal solo para disfrutar el simple hecho de volar sobre una escoba al atardecer.
  • Pero es en los momentos de calma, cuando solo escuchas las notas suaves del piano mientras la nieve cae sobre el Gran Comedor, cuando Hogwarts Legacy demuestra que la magia no está en los hechizos… sino en la música que los envuelve.

Hay mundos ficticios que parecen destinados a quedarse solo en los libros o en la pantalla. Universos tan vastos que resultan imposibles de tocar… hasta que alguien logra abrir la puerta correcta. Hogwarts Legacy, lanzado en 2023, cumplió el sueño que millones de lectores y espectadores habían tenido durante años: vivir la experiencia de ser un estudiante en el Colegio de Magia y Hechicería más famoso del mundo. Por primera vez, no éramos simples testigos de la historia de Harry Potter, sino protagonistas de nuestro propio destino en el mismo castillo donde la magia nunca duerme.

La historia se desarrolla a finales del siglo XIX, mucho antes de los eventos de los libros. El jugador asume el papel de un alumno que ingresa a Hogwarts de forma tardía, en quinto año, pero con una particularidad: posee la capacidad de percibir y manipular una antigua forma de magia que amenaza con desatar un conflicto en todo el mundo mágico. Guiado por el profesor Fig y enfrentado a la rebelión de duendes liderada por Ranrok, el jugador se embarca en una aventura que combina misterio, tradición y el eterno dilema entre poder y responsabilidad.

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A diferencia de otras adaptaciones, Hogwarts Legacy no busca recrear la historia que ya conocemos, sino expandirla. Cada aula, cada misión secundaria y cada personaje original aportan matices nuevos al universo de J.K. Rowling. Es un relato sobre la identidad, sobre descubrir quién eres dentro de un mundo que parece conocer todos los secretos menos el tuyo. La narrativa brilla especialmente cuando te enfrentas a decisiones morales que ponen a prueba tu relación con la magia antigua: ¿usarás ese poder para proteger… o para dominar?

La jugabilidad es tan variada como mágica. Desde el primer día de clases, el jugador aprende a dominar hechizos, preparar pociones, cuidar criaturas fantásticas y resolver acertijos que se esconden entre los muros del castillo. Las clases se sienten vivas, las duelos de magia son dinámicos y el sistema de exploración permite recorrer no solo Hogwarts, sino también Hogsmeade, el Bosque Prohibido y amplias zonas del Valle Escocés. Cada rincón del mapa está repleto de secretos, cofres encantados y desafíos que recompensan la curiosidad. Es el tipo de juego que te invita a desviarte del camino principal solo para disfrutar el simple hecho de volar sobre una escoba al atardecer.

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Uno de los mayores logros del título es su recreación visual de Hogwarts. Cada pasillo, torre y retrato parecen vivos, llenos de historia y personalidad. Los salones cambian con las estaciones, los estudiantes charlan sobre los rumores de la escuela y los fantasmas deambulan con total naturalidad. Es una representación tan fiel y detallada que incluso los fans más veteranos sintieron por primera vez que “estar en Hogwarts” ya no era una fantasía, sino una experiencia tangible.

La música, compuesta por Chuck E. Myers, Peter Murray y J. Scott Rakozy, eleva todo a un nivel casi cinematográfico. Si bien mantiene el espíritu melódico de las composiciones de John Williams, logra su propia identidad: majestuosa, nostálgica y profundamente emocional. Los temas que acompañan los pasillos del castillo y las melodías que suenan durante los vuelos en escoba despiertan una sensación de asombro infantil. Pero es en los momentos de calma, cuando solo escuchas las notas suaves del piano mientras la nieve cae sobre el Gran Comedor, cuando Hogwarts Legacy demuestra que la magia no está en los hechizos… sino en la música que los envuelve.

La comunidad lo recibió con una mezcla de asombro y devoción. Para millones de jugadores fue mucho más que un lanzamiento: fue la oportunidad de cumplir un sueño de infancia. Cada elección de casa, cada uniforme, cada varita personalizada reflejaba algo íntimo, una conexión personal con el mundo que los acompañó por años. Los fanáticos compartieron sus aventuras, sus descubrimientos y, sobre todo, ese momento en el que la puerta del Gran Salón se abre y por fin entiendes que estás en casa.

Recuerdo especialmente que los primeros momentos  de juego me perdía por los pasillos del castillo durante horas. La nieve caía fuera, la chimenea sonaba en el fondo, y por unos instantes todo parecía posible. Hogwarts Legacy no solo fue un juego: fue un portal. Una invitación a volver a creer en la magia, pero también en la curiosidad, en el aprendizaje, en esa chispa que nunca debería apagarse con los años.

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Porque más allá de las varitas, los hechizos o los dragones, lo que Hogwarts Legacy logró fue devolvernos algo que creíamos perdido: el asombro.

Y quizás por eso, cada vez que suena su tema principal y las puertas del castillo se abren, sentimos lo mismo que aquel niño que esperó su carta a Hogwarts toda la vida.

Porque al final, la magia siempre estuvo ahí. Solo hacía falta creer de nuevo.

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