Yazmín Salazar

Lo que tienes que saber

  • En las últimas semanas, el anuncio de la posible construcción de un Centro de Readaptación Social (CERESO), en el municipio de Tasquillo ha generado inquietud, inconformidad y una fuerte movilización social.
  • Tasquillo, al igual que el Valle del Mezquital y la región Tolteca y muchos municipios más, ha sido escenario durante décadas de proyectos que prometían desarrollo, pero que en la realidad no resolvieron las problemáticas de fondo.
  • Por el contrario, la falta de claridad sobre permisos, estudios de impacto ambiental, uso de suelo y planes de manejo de recursos naturales, debilitan la confianza y hacen aún más profundo el conflicto social.

La sombra de un nuevo proyecto

En las últimas semanas, el anuncio de la posible construcción de un Centro de Readaptación Social (CERESO), en el municipio de Tasquillo ha generado inquietud, inconformidad y una fuerte movilización social. Aunque las autoridades estatales afirman que el proyecto aún se encuentra en etapa de análisis y que la decisión final no ha sido tomada, la sola posibilidad ha encendido las alarmas en una región marcada por rezagos históricos.

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El proyecto parece formar parte de una estrategia gubernamental para redistribuir a la población penitenciaria y aliviar la sobrepoblación en otros centros del estado. Sin embargo, cuando este tipo de infraestructura se intenta insertar en lugares con alta fragilidad social, ambiental y económica, surge la pregunta obligada ¿realmente se trata de una solución integral? o ¿se trata del nacimiento de un nuevo problema? La experiencia con otros proyectos, nos obliga dudar.

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Otra región cansada de promesas incumplidas

Tasquillo, al igual que el Valle del Mezquital y la región Tolteca y muchos municipios más, ha sido escenario durante décadas de proyectos que prometían desarrollo, pero que en la realidad no resolvieron las problemáticas de fondo. Obras inconclusas, infraestructura deficiente y servicios de salud precarios han fracturado la relación entre el Estado y la población. Esto explica en gran parte, la desconfianza que emerge entre las comunidades frente a una obra de gran escala, como un CERESO.

La consulta: un derecho, no un favor

Cualquier proyecto de alto impacto social, ambiental y territorial tendría que ser consultado con la población y no imponerse. La consulta pública, la transparencia en la información, así como la disponibilidad de los estudios técnicos y ambientales no son un favor de las autoridades, sino una obligación. Por el contrario, la falta de claridad sobre permisos, estudios de impacto ambiental, uso de suelo y planes de manejo de recursos naturales, debilitan la confianza y hacen aún más profundo el conflicto social.

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Impactos ambientales imposibles de ignorar

Sin considerar el tema de inseguridad que resalta al saber sobre el proyecto del CERESO en Tasquillo, un centro penitenciario implica presión sobre los servicios básicos: consumo de agua, generación y manejo de residuos sólidos, generación de aguas residuales, incremento de tránsito y transformación del uso de suelo. En un municipio donde ya se enfrentan limitaciones en infraestructura y gestión ambiental, estos impactos deben evaluarse rigurosamente antes de cualquier avance.

Primero reparar el daño, después proyectar

Tal como sucedió con el proyecto del parque ecológico y de reciclaje en la región tolteca, las comunidades envían un contundente y claro mensaje: antes de iniciar proyectos nuevos, es fundamental atender las deudas sociales y ambientales acumuladas. La región presenta altos indicies de padecimientos respiratorios, enfermedades crónico degenerativas y limitada atención médica. Las comunidades señalan que las prioridades son la salud, educación y bienestar de la población y no proyectos que incrementen la carga social y ambiental.

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Como hemos visto en otros casos, las comunidades han propuesto alternativas enfocadas en proyectos productivos, educativos, ambientales y de fortalecimiento comunitario. El trabajo conjunto entre autoridades y la población, no solo reduce conflictos, sino que genera soluciones más justas y viables para todos.

Una decisión que marcará el territorio

La decisión sobre el CERESO, va más allá de construir o no una cárcel en el municipio de Tasquillo. Implica el rumbo que tendrá el desarrollo de la región. La toma de decisiones sin escuchar al pueblo, profundizará la desigualdad, pero también la desconfianza. La verdadera seguridad no se construye con muros y rejas, sino con salud, información, justicia ambiental, participación social y genuina comunicación.

Por Redacción InfoLibre

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