Lo que tienes que saber

  • Franz Peter Schubert nació en Viena, el 31 de enero de 1797, y falleció el 19 de noviembre de 1828 en su tierra natal, a los 31 años de edad.
  • Son más de mil quinientas o seiscientas canciones, con letra de ilustres poetas como Goethe, Schiller, Metastasio y otros, que cobraron vida nuevamente gracias a la música de Schubert, basta recordar La bella molinera, La muerte y la doncella, El rey de Thule y Viaje de invierno.
  • Su legado es apreciado por los más grandes melómanos, y hasta la fecha, en algunos lugares de Europa, a las reuniones musicales y de estilo bohemio se les conoce como Schubertiadas, en honor a este querido y admirado artista.

Autor de numerosas piezas musicales de gran calidad, investigadores de su obra calculan que fueron más de mil quinientas composiciones, entre las que destacan unos seiscientos lieder, el maestro… Franz Peter Schubert.

El célebre músico austriaco era conocido por el apelativo de “Schwammerl”, es decir, Pequeño Hongo. Schubert ha sido inspiración para artistas y compositores, quienes, como él, entregan sus sentidos al deleite de las notas y navegan por su riqueza sonora y géneros, desde operetas, sonatas, lieder, impromptus, música de cámara, hasta sinfonías, fantasías y nocturnos, todos con verdadero encanto.

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Franz Peter Schubert nació en Viena, el 31 de enero de 1797, y falleció el 19 de noviembre de 1828 en su tierra natal, a los 31 años de edad. La escasez económica y su corta vida, no le impidieron lograr su deseo de componer y dejar una huella eterna en la música.

El impresionante catálogo de sus obras habla de su constancia en el trabajo. Son más de mil quinientas o seiscientas canciones, con letra de ilustres poetas como Goethe, Schiller, Metastasio y otros, que cobraron vida nuevamente gracias a la música de Schubert, basta recordar La bella molinera, La muerte y la doncella, El rey de Thule y Viaje de invierno.

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El piano fue uno de los instrumentos para los que escribió unas piezas maravillosas. El joven Schubert perteneció a la Capilla Imperial de Viena, considerado un auténtico privilegio reservado solo para unos cuantos.

Los impulsos revelados en la obra del genio, lo hacen un romántico, clásico de formación, admirador de Beethoven y heredero de la tradición austriaca.

Una de sus obras más famosas es Rosamunda, pero no podemos dejar de recomendar sus sinfonías, la cuarta conocida como Trágica y la novena La grande, que verdaderamente hace honor a su estatura musical.

Su pasión y talento son reconocidos a nivel mundial y lo colocan entre los más grandes orquestadores.

Es una verdadera lástima que Schubert muriera tan joven, víctima de enfermedades que hoy en día tienen una cura y mejor control: tuberculosis y sífilis.

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Es sabido que este célebre compositor se congregaba frecuentemente con un grupo de amigos, para exteriorizar su trabajo y conversar al respecto. Su legado es apreciado por los más grandes melómanos, y hasta la fecha, en algunos lugares de Europa, a las reuniones musicales y de estilo bohemio se les conoce como Schubertiadas, en honor a este querido y admirado artista.

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