Lo que tienes que saber
- Solo faltan unas horas para la llegada del 14 de febrero, el tan afamado “día San Valentín”, y si bien su origen se remonta a la Roma del siglo III, y en la actualidad se ha convertido en un fenómeno de consumo, lo más significativo de su conmemoración es que evoca algunos de los sentimientos más nobles y humanos, el amor y la amistad.
- Cierro estas líneas con un par de anécdotas de amor cantinero, pues han de saber que los Rones de don Chino, que han sido testigos del nacimiento y separación de cientos de parejas durante más de 8 décadas, recientemente fueron visitados por una pareja de novios el día de su boda, para conmemorar el lugar que dió origen a su historia.
- Por su parte Cantineando Ando (el recorrido por las cantinas de la ciudad de Pachuca) presume haber recibido a los visitantes de una boda, que unió a una de las parejas más hermosas que han realizado el recorrido de manera frecuente, desarrollando un gran gusto por el recorrido y por supuesto decidieron compartir el amor por esta actividad lúdica y cultural con su familia y amigos.
Solo faltan unas horas para la llegada del 14 de febrero, el tan afamado “día San Valentín”, y si bien su origen se remonta a la Roma del siglo III, y en la actualidad se ha convertido en un fenómeno de consumo, lo más significativo de su conmemoración es que evoca algunos de los sentimientos más nobles y humanos, el amor y la amistad.
Hoy vengo a hablarles un poco del amor de cantina, de las múltiples expresiones que este sentimiento provoca en las personas y de las que es fiel testigo una barra. No puedo empezar con otro que el amor que el cantinero tiene por su oficio, ese que le impulsa a levantar la cortina día a día, que provoca una sonrisa al atender a un cliente, a veces forzada, pero siempre bien intencionada.
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Este amor por el oficio dignifica cada tarea a la que el cantinero hace frente, desde esmerarse preparando cada cuba (pensando siempre en satisfacer el paladar de su cliente) hasta limpiar el mayor de los desastres, pasando por supuesto por hacer frente al bravucón, escuchar al afligido y orientar al más dolido. Mi padre sembró en mí la semilla del amor por este oficio, no hay nada que agradezca más en este mundo.
El amor más polémico en la barra es sin duda alguna el que un aficionado siente por los colores de su equipo, ¿qué mejor lugar que una cantina para presenciar un encuentro deportivo? Son muchas las disciplinas que proyectan las pantallas de cantina. El fútbol y sus pasiones son las más representativas. El Mundial que está en puerta seguro levantará pasiones.

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Por su parte, la amistad es protagonista en el interior de los recintos. Te sorprendería lo frecuente que es la frase ¡Aquí todos se conocen! Nada parecería más obvio, pero hay que recordar que todos entraron en algún momento por primera vez a la cantina, y que fué la barra y su magia para provocar charlas infinitas, la que logró estrechar lazos y forjar amistades, de esas que trascienden el pasar de los años.
Cierro estas líneas con un par de anécdotas de amor cantinero, pues han de saber que los Rones de don Chino, que han sido testigos del nacimiento y separación de cientos de parejas durante más de 8 décadas, recientemente fueron visitados por una pareja de novios el día de su boda, para conmemorar el lugar que dió origen a su historia.

Por su parte Cantineando Ando (el recorrido por las cantinas de la ciudad de Pachuca) presume haber recibido a los visitantes de una boda, que unió a una de las parejas más hermosas que han realizado el recorrido de manera frecuente, desarrollando un gran gusto por el recorrido y por supuesto decidieron compartir el amor por esta actividad lúdica y cultural con su familia y amigos. Y tú, ¿te arriesgarías a buscar el amor en una cantina?



