Lo que tienes que saber
- Cuando conocí a Ramsés Salanueva Rodríguez, su personalidad fue vendaval de conocimiento, poesía y razón, como un choque frontal entre un bisonte y un búfalo, como afiladas y largas astas de un par de renos en combate.
- Periodista comprometido con la pujanza de la verdad, por convicción comunicador social, líder nato de opinión, pensador con profundidad y sentidos agudizados por su capacidad de análisis y observación, promotor de cultura y raíces en Hidalgo, en el país y el mundo, llevando su trabajo poético hasta Oslo, Noruega.
- El árbol solitario al alba, Ramsés, oriundo de Actopan, Hidalgo, estudió en la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México, corregía estilo en el Periódico Visor, y coordinó información cultural.
Cuando conocí a Ramsés Salanueva Rodríguez, su personalidad fue vendaval de conocimiento, poesía y razón, como un choque frontal entre un bisonte y un búfalo, como afiladas y largas astas de un par de renos en combate; él tenía unas ideas, yo otras, él se empeñaba en tener la razón, y yo también… después ocurrió el milagro, se calmó el viento, conciliamos nuestras convicciones y llegó la eterna suavidad llena de luz y cariño, su amistad. Bastó un abrazo fraterno, instante mágico, fuimos guerreros apaches fumando una pipa de paz. Así llegó a mi vida la fineza de una verdadera amistad por más de tres décadas. De ese abrazo fueron testigos amigos en común. Ese día Ramsés portaba su peculiar sombrero en forma de tornillo, típico del Valle del Mezquital.
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Ramsés Salanueva, poeta de libertad, sabía empuñar ramos de flores y convertir antipartículas en caricias con palabras; periodista comprometido con la pujanza de la verdad, por convicción comunicador social, líder nato de opinión, pensador con profundidad y sentidos agudizados por su capacidad de análisis y observación, promotor de cultura y raíces en Hidalgo, en el país y el mundo, llevando su trabajo poético hasta Oslo, Noruega.
El árbol solitario al alba, Ramsés, oriundo de Actopan, Hidalgo, estudió en la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México, corregía estilo en el Periódico Visor, y coordinó información cultural; becario del FOECAH en 2006, estudió a fondo el trabajo del poeta Efrén Rebolledo, apoyó Jornadas Culturales y cada 14 de febrero impulsaba el Festival Cupi.2; curiosamente él nació en 1972, el día de San Valentín.
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De su obra resaltan los poemarios Cuaderno para estudiar el viaje, Edad de agua, Poemas y sonetos de extremaunción, Tu boca parte en medio de la lluvia, así como La conjetura de la tarde.
Su estilo poético es humano y desgarrador, con pasión, fragilidad y fuerza; contrastan su percepción del amor, la globalización, la sociedad y la pérdida de identidad en las grandes metrópolis.
El poeta extendió sus ramas al firmamento, para liberar astros y disipar la neblina del tiempo. Sigue Ramsés vivo en los recuerdos y su obra. Parece que nunca se fue aquel funesto 28 de febrero de 2016, cuando se integró al universo.
Gracias a Ramsés, por ese temperamento hecho portentosa poesía, amistad convertida en afinidad, permanencia, sensibilidad y fuerza, por su vida convertida en eternidad.
En su memoria.
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