Lo que tienes que saber
- Hoy quiero contarles un poco sobre esta emblemática bebida, ícono de las cantinas en Pachuca, y cabe hacer la aclaración de la ciudad desde la que se escriben estas líneas, pues seguro es que los lectores del norte o sur de nuestro vasto territorio están más habituados a otras bebidas, como la “chela” o “cheve”, cuyo consumo predomina a lo largo de las costas y en el norte del país, o el tequila en occidente y por supuesto los mezcales que proliferan en distintas entidades.
- Jugamos con los ingredientes, utilizamos el hielo como instrumento creativo, pues el expertise del cantinero logra que el jugo de limón permanezca prácticamente intacto en el fondo del vaso, al verter cuidadosamente el ron (que se va quemando por la temperatura helada) para después culminar con el agua mineral y el refresco de cola según el gusto del cliente.
- Resulta particularmente relevante a la hora de ingerir el trago que los ingredientes permanezcan en medida de lo posible en ese orden, para poder diferenciar distintas “capas de sabor” a lo largo de la bebida.
Hoy quiero contarles un poco sobre esta emblemática bebida, ícono de las cantinas en Pachuca, y cabe hacer la aclaración de la ciudad desde la que se escriben estas líneas, pues seguro es que los lectores del norte o sur de nuestro vasto territorio están más habituados a otras bebidas, como la “chela” o “cheve”, cuyo consumo predomina a lo largo de las costas y en el norte del país, o el tequila en occidente y por supuesto los mezcales que proliferan en distintas entidades.

El centro del país, por su parte, ha sido afín al ron desde hace varias décadas, y Casa Bacardí es el referente indiscutible del mercado. Fundada en 1862 en Santiago de Cuba con una pequeña destilería donde Don Facundo Bacardí Massó tomó al murciélago como símbolo, debido a la importancia que este animal tiene para los indios taínos, representando la “buena salud” y la “buena fortuna”.
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Ya para 1910, Bacardí abre sus instalaciones en Nueva York, y un par de décadas más tarde incursiona en México y Puerto Rico. Si bien distintos estudios recientes revelan el impresionante crecimiento del mezcal y del tequila durante las últimas décadas, alcanzando a dominar mercados internacionales, en Pachuca ha quedado anclado un gusto particular por este afamado ron.
El pachuqueño ha abierto su paladar y corazón a esta bebida, vista en otras latitudes como una bebida del populacho, quizá por su precio relativamente más accesible que otros licores, o por el enorme arraigo que generan los destilados locales en distintas regiones.
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Parte de la labor del cantinero es reinventar recetas previamente concebidas, como la “Cuba Libre”, utilizando los mismos ingredientes, pero en distinta cantidad y con un particular y estricto orden, tanto en la elaboración del trago como en su degustación. Así es como nace la “Quemadita”.
Jugamos con los ingredientes, utilizamos el hielo como instrumento creativo, pues el expertise del cantinero logra que el jugo de limón permanezca prácticamente intacto en el fondo del vaso, al verter cuidadosamente el ron (que se va quemando por la temperatura helada) para después culminar con el agua mineral y el refresco de cola según el gusto del cliente.
Resulta particularmente relevante a la hora de ingerir el trago que los ingredientes permanezcan en medida de lo posible en ese orden, para poder diferenciar distintas “capas de sabor” a lo largo de la bebida. La “Quemadita” es sumamente representativa de la cantina, con ella comparte su origen humilde, el tabú bajo el cual es visto por algunos y la simpatía que genera en otros.
Dale la oportunidad a una buena “quemada”, solo recuerda no mover o revolver el trago; tu Cantinero de confianza lo agradecerá.



