Lo que tienes que saber
- Los hechos violentos que se suscitaron las primeras horas de ayer, en la planta cementera La Cruz Azul, ubicada en Tula, podrían representar, apenas, el principio del fin de un conflicto interno, entre dos grupos, que se disputaban el control de la procesadora.
- La recuperación de las instalaciones de la cementera que se suscitó ayer, a las cuatro de la mañana, en cumplimiento a una orden judicial de la Fiscalía del Estado de México, devuelve el control al grupo de Víctor Manuel Velázquez Rangel.
- Con la recuperación, ayer, de las instalaciones, en breve debe de reiniciarse la producción de cemento, la cual había sido interrumpida desde el 17 de agosto del 2022, cuando la CFE suspendió el servicio, debido al conflicto legal que existía.
Los hechos violentos que se suscitaron las primeras horas de ayer, en la planta cementera La Cruz Azul, ubicada en Tula, podrían representar, apenas, el principio del fin de un conflicto interno, entre dos grupos, que se disputaban el control de la procesadora.
En palabras llanas: El problema no termina aquí, ahora, y todavía habrá mucho qué escribir en una historia documentada donde ya hubo ocho muertos y decenas de heridos, del pasado 22 de abril a la fecha.
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Los grupos antagónicos de Víctor Manuel Velázquez Rangel y Federico “N”, ya en la cárcel, difícilmente limarán sus asperezas, y en la medida en que transcurran los días, podrían iniciar los desquites.
La recuperación de las instalaciones de la cementera que se suscitó ayer, a las cuatro de la mañana, en cumplimiento a una orden judicial de la Fiscalía del Estado de México, devuelve el control al grupo de Víctor Manuel Velázquez Rangel.
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El supuesto grupo perdedor, de Federico “N”, fue prácticamente sometido en un enfrentamiento donde, de acuerdo con testimonio de vecinos, trabajadores y reporteros de la región, hubo detonaciones de armas de grueso calibre y violencia extrema.
Al momento en que se escribió esta columna, no se sabía cuántos muertos se registraban, ni tampoco cuántos heridos.
Así ocurrió aquel 22 de abril del año 2022, pero en la madrugada, cuando el grupo de Víctor Manuel Velázquez intentó recuperar las instalaciones, dejando un saldo de 8 muertos y por lo menos una docena de heridos.
Después, en septiembre del 2024, en otro intento más por someter al grupo de Federico “N”, que tenía en posesión la planta, dejó un aproximado de 10 heridos.
En metáfora, una herida que difícilmente sanará, sobre todo si no hay justicia para los deudos.
Pero, seguramente como lector usted se preguntará por qué la lucha a muerte por el control de la administración de la planta cementera, propiedad de la Cooperativa Cruz Azul.
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Sencillo: Dinero, dinero y más dinero….
La fábrica cementera producía, hasta el día que la CFE les retiró el servicio de energía eléctrica, 12 mil toneladas diariamente.
Y en cifras monetarias, 50 millones de pesos al día.
Jugosas cantidades que despiertan la ambición de cualquiera, sobre todo cuando se tiene un Consejo de Administración “a modo”, integrado por incondicionales.
Con la recuperación, ayer, de las instalaciones, en breve debe de reiniciarse la producción de cemento, la cual había sido interrumpida desde el 17 de agosto del 2022, cuando la CFE suspendió el servicio, debido al conflicto legal que existía.
Si bien, para algunos, el conflicto concluyó con la recuperación de las instalaciones para el grupo de Víctor Manuel Velázquez, para otros, apenas inicia un nuevo capítulo, porque las pérdidas han sido millonarias y hay denuncias por muertes de por medio.
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