Lo que tienes que saber

  • En bardas perimetrales, fachadas de casas, edificios públicos y privados, se plasman técnicas, colores y discursos que retratan la cultura, las tradiciones y el folclor que dan identidad al Valle de Tulancingo y al estado.
  • A través de elementos realistas e iconografía, los murales narran historias de la cultura mexicana, la presencia de la comunidad otomí tepehua y la riqueza de sus bordados, dando vida a estructuras antes grises o invisibles en puntos de referencia urbana.
  • En 2022, el callejón Méndez Morato, conocido como “Las escaleritas” de la colonia Linda Vista, fue intervenido con 22 murales en una primera etapa que hoy continúa con mejoras integrales como canchas, aceras y alumbrado, con la mira puesta en extenderse hasta el zoológico Nicolás Bravo.

Caminar hoy por Tulancingo ya no es solo transitar de un punto a otro. Desde hace poco más de cinco años, las calles, los muros y hasta los puentes del municipio se han transformado en una extensa galería a cielo abierto donde el arte urbano encontró terreno fértil para crecer, dialogar y permanecer.

Lo que inició como expresiones aisladas de artistas independientes, hoy se consolida como un movimiento cultural que resignifica el espacio público y redefine la relación entre la ciudad y sus habitantes.

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A través de convocatorias, concursos y festivales, colonias enteras se han convertido en zonas de interacción entre el arte y la vida cotidiana. En bardas perimetrales, fachadas de casas, edificios públicos y privados, se plasman técnicas, colores y discursos que retratan la cultura, las tradiciones y el folclor que dan identidad al Valle de Tulancingo y al estado.

No se trata solo de piezas decorativas, son verdaderas obras que nacen desde la libertad creativa, que no obedecen a una regla y que invitan no solo a observarlas, sino a interactuar con ellas.

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Uno de los proyectos más representativos de este proceso es el Festival de Murales Tulancingo, mejor conocido como MUTU. A lo largo de sus ediciones, se ha consolidado como una plataforma tanto para artistas emergentes como para creadores con trayectoria en el arte urbano. Su llegada marcó un antes y un después al apostar por un proyecto sin precedente en el municipio: la creación de mega murales.

Estas obras, con superficies superiores a los 480 metros cuadrados, transformaron edificios completos en enormes lienzos. A través de elementos realistas e iconografía, los murales narran historias de la cultura mexicana, la presencia de la comunidad otomí tepehua y la riqueza de sus bordados, dando vida a estructuras antes grises o invisibles en puntos de referencia urbana.

El cambio ha sido posible con la suma de voluntades. El trabajo de gestores culturales y artistas, acompañado del apoyo de patrocinadores, despertó no solo el interés de autoridades municipales, sino también el respaldo genuino de la sociedad civil. Comunidades escolares abrieron las puertas de primarias y secundarias para intervenir muros; familias permitieron que las fachadas de sus hogares se convirtieran en galerías vivas, generando un sentido de pertenencia poco común.

Los murales de los hoteles y restaurantes se expandieron a espacios públicos. Más de 20 obras se realizaron en la ciclovía de la colonia San Luis, a un costado del río San Lorenzo. En 2022, el callejón Méndez Morato, conocido como “Las escaleritas” de la colonia Linda Vista, fue intervenido con 22 murales en una primera etapa que hoy continúa con mejoras integrales como canchas, aceras y alumbrado, con la mira puesta en extenderse hasta el zoológico Nicolás Bravo.

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Otro punto emblemático es el Sendero Intermunicipal de Movilidad Alterna, donde infancias y juventudes participaron activamente pintando bancas, postes y cestos de basura, haciendo del arte una experiencia colectiva. Aunque el proyecto original contemplaba una extensión de tres kilómetros hasta el Museo del Ferrocarril, actualmente permanece detenido.

Hoy, el Colectivo Diseños Urbanos Tulancingo (DUT) retoma esa fuerza creativa con la iniciativa “Por amor al arte”, reuniendo a 40 artistas locales y de distintos estados del país para dar vida, con temática libre, a las bardas del Estadio Primero de Mayo.

Es cierto: la rehabilitación de espacios públicos no garantiza por sí sola la reducción de actos delictivos; sin embargo, sí logra algo igual de importante: llamar la atención de las autoridades, activar zonas olvidadas, generar potencial turístico y, sobre todo, permitir que la sociedad se reconozca en el talento de sus artistas y se apropie de él.

En Tulancingo, el arte ya no es un recurso inalcanzable, ni el arte urbano un acto de rebeldía, es una declaración de identidad.

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