Lo que tienes que saber
- Bajo la coordinación de Lorena Lira Amador, José Eduardo Cruz Beltrán y Verónica Kugel, no de los mayores aciertos editoriales es su cronología histórica no solo de acontecimientos locales, sino narración situada que explica también el panorama en el estado y el país desde el año 645 d.
- Lo mismo ocurre en 1885 con la llegada del obispo Agustín Torres a la Diócesis de Tulancingo, en paralelo con la expansión ferroviaria en la entidad y la realización del primer censo nacional dirigido por Antonio Peñafiel, originario de Atotonilco el Grande.
- El cuaderno no se queda en los hechos, da personajes destacados, hombres y mujeres que desde la medicina, el deporte, las artes, la comunicación y la política hicieron historia, como Francisco Barrios “El Mastuerzo”, músico tulancinguense y fundador de Botellita de Jerez.
Hay libros que informan y otros que, además, dialogan con quien los abre. “Nguhmu”, Tulancingo de Bravo. La Pequeña Tula pertenece a esta segunda categoría: no se limita a narrar hechos, sino que invita a reconocerse.
Presentado el 14 de diciembre de 2025, este Cuaderno Municipal Hidalguense número 77, uno de los apenas 13 impresos en la entidad, se convierte en un ejercicio de memoria colectiva y en una herramienta de identidad para Tulancingo.
Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp y entérate de todas las noticias al instante
No es menor el propósito, este libro apuesta por la pausa y la consulta. A lo largo de poco más de 150 páginas, el lector encuentra historia, diversidad cultural, patrimonio material e inmaterial, así como manifestaciones lingüísticas del municipio. El texto busca que los tulancinguenses conversen consigo mismos, que se encuentren en el relato y que entiendan que la identidad es la suma de procesos, personajes y territorios compartidos.
Bajo la coordinación de Lorena Lira Amador, José Eduardo Cruz Beltrán y Verónica Kugel, no de los mayores aciertos editoriales es su cronología histórica no solo de acontecimientos locales, sino narración situada que explica también el panorama en el estado y el país desde el año 645 d.C. hasta julio de 2025.
SIGUE LEYENDO: Cuando el arte toma la calle y la vuelve hogar
Los ejemplos son vastos. En el año 1800 inició la construcción de la Catedral de Tulancingo; al mismo tiempo, en el ámbito estatal se descubre el vanadio en las minas de la Sierra de Zimapán y, a nivel nacional, el país enfrenta una epidemia de viruela.
Otro momento clave aparece en 1862, cuando ayuntamientos como Actopan, Zimapán, Mineral del Chico, Tecozautla, Tepetitlán, Arenal, Omitlán, Tulancingo, Huasca y San Salvador solicitan al Congreso de la Unión la erección del estado de Hidalgo. Mientras tanto, el país reorganiza sus distritos militares para enfrentar la intervención francesa. Tulancingo no observa la historia: participa en ella.

Lo mismo ocurre en 1885 con la llegada del obispo Agustín Torres a la Diócesis de Tulancingo, en paralelo con la expansión ferroviaria en la entidad y la realización del primer censo nacional dirigido por Antonio Peñafiel, originario de Atotonilco el Grande. Asimismo, en 1893, cuando se inauguraba el ferrocarril Pachuca–Tulancingo, en la capital del país se construyó el canal de desagüe.
El cuaderno no se queda en los hechos, da personajes destacados, hombres y mujeres que desde la medicina, el deporte, las artes, la comunicación y la política hicieron historia, como Francisco Barrios “El Mastuerzo”, músico tulancinguense y fundador de Botellita de Jerez; Rodolfo Guzmán Huerta, El Santo, ícono de la lucha libre y el cine; o Gabriel Vargas Bernal, creador de La Familia Burrón.
TE PUEDE INTERESAR: La otra cara de la reconstrucción
Así también María Fernanda de la Fuente Tello, pionera del remo olímpico mexicano; Daniela Campuzano Chávez, referente del ciclismo de montaña en Latinoamérica; María Dolores Soto Madariaga, pintora formada académicamente y discípula de José María Velasco; y Ricardo Garibay Ortega, cuya obra literaria y periodística dejó huella profunda. De la A a la Z se demuestra que Tulancingo es semillero de talento.
Pensado para infancias, estudiantes, historiadores curiosos o lectores interesados, La pequeña Tula destaca por su lenguaje accesible y su vocación pedagógica. La suma de esfuerzos institucionales: Presidencia Municipal de Tulancingo, Secretaría de Cultura de Hidalgo, Consejo Hidalguense de la Crónica, Academia Hidalguense de la Historia e Instituto Humboldt, permitió no solo su impresión, sino su distribución: 500 ejemplares en centros educativos y consulta permanente en las ocho bibliotecas municipales, incluida la Biblioteca Regional Sor Juana Inés de la Cruz.
Este no es un libro para el polvo de los estantes. Es un texto que exige ser leído, valorado y compartido, es también la invitación permanente a conocer el origen y reconocer como lector una historia propia, esa que nos da identidad y pertenencia.



