Francisco Zavala

Lo que tienes que saber

  • Me has hecho mucha falta, y ha tenido que pasar algún tiempo, debo admitir, para que el dolor se convierta en recuerdo y te pueda traer a la conversación sin sentir pesar al hacerlo.
  • El luto que lleva un cantinero es distinto a los demás, no hay tiempo para refugiarse en la distancia en la búsqueda de sanación, el recuerdo de quienes nos precedieron está presente en cada rincón de la cantina.
  • Espero que estés contento con el trabajo que día a día hacemos todos los que continuamos brindando servicio en tu barra, se que muchas cosas se hacían de manera distinta bajo tu guía, pero sembraste en mí la semilla del amor por este oficio, y nadie más que tú comprende que todo lo que aquí hacemos, lo hacemos con pasión y entrega.

Viernes 27 de febrero, la suerte me sonríe, padre. El destino me da la oportunidad de publicar estas líneas justo el día de tu cumpleaños. Me has hecho mucha falta, y ha tenido que pasar algún tiempo, debo admitir, para que el dolor se convierta en recuerdo y te pueda traer a la conversación sin sentir pesar al hacerlo.

Estoy seguro “pa”, que muchos colegas que crecieron alrededor de una cantina, como yo, entienden a la perfección el sentimiento que hay detrás de cada palabra aquí plasmada. Con ellos comparto el día a día que se vive en la cantina después de tu partida.

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Que un padre y maestro de este oficio tenga que partir, deja un hueco muy difícil de llenar. El luto que lleva un cantinero es distinto a los demás, no hay tiempo para refugiarse en la distancia en la búsqueda de sanación, el recuerdo de quienes nos precedieron está presente en cada rincón de la cantina.

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La constante mención de tu nombre y tu memoria siempre presente hacen más difícil la cicatrización de las heridas. Sin embargo me enseñaste a escuchar a la gente, y he aprendido a encontrar consuelo en esas charlas infinitas  llenas de muestras de cariño hacia tí.

Cada plática en la que se te menciona, cada sonrisa que acompaña tu recuerdo te mantiene aquí.

Sé que estás feliz de continuar entre nosotros, y que las miles de horas que dedicaste a tu negocio rinden frutos aun después de tu ausencia física.

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Espero que estés contento con el trabajo que día a día hacemos todos los que continuamos brindando servicio en tu barra, se que muchas cosas se hacían de manera distinta bajo tu guía, pero sembraste en mí la semilla del amor por este oficio, y nadie más que tú comprende que todo lo que aquí hacemos, lo hacemos con pasión y entrega.

Deseo que el sonido de los vasos llegue hasta ti cada que se brinda en tu honor. Deseo también poder estar a la altura de tu labor, y que un día, cuando nuevamente esté contigo, la gente me recuerde con cariño, como a ti.

Estoy seguro de que hoy brindas a lado de otros grandes referentes de la “Cantina Pachuqueña”,  conviven tal y como lo hicieron en vida, y observan con orgullo cómo la gente sigue visitando sus lugares.

Su legado es parte ahora de la historia de nuestra capital, esa historia que rompe toda barrera contra el tiempo, llena de pequeñas historias que serán contadas en las barras por décadas.

Con su vida forjaron un estilo único de servicio que nuestros visitantes aún extrañan, han dejado una escuela de trabajo y pasión. Poco a poco se convierten en personajes legendarios mientras cientos de amigos honran su recuerdo en cada trago. 

¡Salud hasta el cielo!, y feliz cumpleaños, papá.

Por Redacción InfoLibre

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