Lo que tienes que saber
- una cruz adornada con papel china de colores llamativos, y de flores, amarrada con alambre en lo más alto de una obra en proceso de construcción, moviéndose con el viento entre varillas y polvo.
- Ver trabajadores que han dedicado su vida entera a la construcción y que al final de su trayectoria, muchas veces no cuenten con una pensión que les permita solventar sus gastos, me parece una realidad preocupante.
- Estás viendo la firma de alguien que no aparece en los planos, que no sale en la foto de la inauguración, que no da el discurso.
Existe una imagen que no sale en los libros y que, sin embargo, es de las más honestas que existe en este oficio: una cruz adornada con papel china de colores llamativos, y de flores, amarrada con alambre en lo más alto de una obra en proceso de construcción, moviéndose con el viento entre varillas y polvo.
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Cada 3 de mayo aparece ahí arriba, como aparece en todos los años, como apareció antes de que yo supiera lo que es un ladrillo.
Tardé mucho tiempo para entender lo que significa.

Ese maestro de obra que lleva veinte años mezclando concreto a mano sabe cosas que ningún software puede modelar. Sus manos tienen memoria. Cuando dice “esta mezcla no está bien”, tal vez tenga razón antes de que un laboratorio lo confirme. El 3 de mayo es el único día en que el gremio le da nombre a eso. No es superstición. Es gratitud con forma de ritual. Es un grupo de personas que pusieron el cuerpo, con el sol encima y el sudor en la frente, para que una estructura se sostenga.
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Yo he entregado obras de urbanización, de edificación, con fotografías, con actas. Pero ninguna entrega me ha movido tanto como ver a un fierrero de cincuenta años subir esa cruz con mucho cuidado, acomodarla despacio, con respeto, bajando la mirada un momento antes de bajar él también.
Sin embargo, mientras la cruz sube cada 3 de mayo, las condiciones en muchas ocasiones bajan. El trabajador de la construcción en México sigue siendo uno de los más desprotegidos, sin seguridad social real, sin contrato, sin historial laboral que lo respalde cuando el cuerpo ya no aguanta. Ver trabajadores que han dedicado su vida entera a la construcción y que al final de su trayectoria, muchas veces no cuenten con una pensión que les permita solventar sus gastos, me parece una realidad preocupante. Le festejamos un día al año con comida y discursos, y los otros 364 lo tratamos como recurso desechable. Hay una incongruencia evidente en rendirle reconocimiento simbólico a quien le negamos derechos concretos. La cruz en el andamio merece algo más que aplausos, merece que quienes tomemos decisiones en este sector dejemos de mirar para otro lado.
Este 3 de mayo, cuando pases junto a una obra y veas esa cruz adornada ahí arriba, detente un segundo. Estás viendo la firma de alguien que no aparece en los planos, que no sale en la foto de la inauguración, que no da el discurso.
Literalmente.
“Primero damos forma a nuestros edificios; después ellos nos dan forma a nosotros.”
– Winston Churchill
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