Yazmín Salazar

Lo que tienes que saber

  • Es una pieza fundamental de un complejo forestal que conecta los bosques de Mineral del Chico con los de Omitlán, Huasca y el sistema montañoso hacia la Sierra de Puebla.
  • Esta conectividad es lo que permite el flujo genético de la vegetación, el libre movimiento de la fauna silvestre, además de brindar hábitat para miles de aves y polinizadores.
  • La urbanización y fragmentación de esta zona no solo implica la pérdida de árboles, sino el colapso de servicios ecosistémicos cruciales como la regulación climática y captura de carbono.

Desde el año 2004, el bosque El Hiloche, ubicado en el municipio de Mineral del Monte, Hidalgo, es legalmente un Área Natural Protegida bajo la categoría de Parque Estatal. Aunque su extensión es pequeña (apenas 99.88 hectáreas), su valor es enorme: representa un relicto de bosque templado de coníferas y encinos que cumple funciones ecológicas clave para la Sierra de Pachuca.

Ecosistema bajo acoso

A pesar de su estatus de protección, El Hiloche enfrenta amenazas cada vez mayores: la apertura de infraestructura carretera, la urbanización descontrolada y la tala clandestina. Aunque las autoridades han clausurado construcciones ilegales dentro y en las inmediaciones del polígono protegido, las afectaciones no se han detenido.

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A esto se suma la presencia del insecto descortezador (Dendroctonus mexicanus), que ha debilitado gravemente la población de árboles. Actualmente se vive una contingencia por esta misma plaga en el Parque Nacional El Chico; debido a la cercanía y la estrecha conexión entre ambos sitios, la dispersión del insecto pone en riesgo la integridad de todo el corredor biológico. 


Foto: Carlos Sevilla

Sin duda, una de las mayores preocupaciones son los proyectos carreteros regionales. Estas obras han generado fuertes perturbaciones, desde la tala masiva de árboles hasta la reubicación forzada de fauna y una grave fragmentación del ecosistema.

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La importancia sistémica: más que solo árboles

El Hiloche no es una isla verde; es una pieza fundamental de un complejo forestal que conecta los bosques de Mineral del Chico con los de Omitlán, Huasca y el sistema montañoso hacia la Sierra de Puebla. Esta conectividad es lo que permite el flujo genético de la vegetación, el libre movimiento de la fauna silvestre, además de brindar hábitat para miles de aves y polinizadores.

En el contexto de la crisis hídrica que atravesamos, su papel es esencial. El bosque capta agua a través de la niebla, facilita la infiltración al subsuelo para la recarga de acuíferos locales y regula las escorrentías. Perder este bosque significa aumentar la erosión, el riesgo de inundaciones, reduciendo la disponibilidad de agua para toda la región.

Foto: Carlos Sevilla

Refugio de biodiversidad

En este espacio interactúan especies como el oyamel (Abies religiosa), ocote (Pinus patula) y diferentes encinos (Quercus sp.), además de una gran variedad de herbáceas y epifitas. En cuanto a su fauna, el bosque resguarda alrededor de 100 diferentes especies entre aves, mamíferos, reptiles y anfibios. Sin olvidar la gran diversidad de hongos, insectos, invertebrados y microorganismos que dependen de la conservación e integridad de este hábitat.

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¿Qué sigue para el Hiloche?

Debemos entender que el Hiloche es mucho más que un atractivo turístico, es un nodo ecológico estratégico y parte de nuestro patrimonio biológico. La urbanización y fragmentación de esta zona no solo implica la pérdida de árboles, sino el colapso de servicios ecosistémicos cruciales como la regulación climática y captura de carbono. Su conservación no debe ser vista solo como un asunto municipal o ejidal, sino como una prioridad ambiental regional de carácter urgente.

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