Lo que tienes que saber
- Este sábado 18 de abril, el llamado no es solo a asistir, sino a presenciar algo que sigue latiendo con fuerza.
- A finales del siglo XIX, dentro de una fundidora, los trabajadores —muchos de ellos migrantes— comenzaron a celebrar lo que no estaban dispuestos a perder.
Este sábado 18 de abril, el llamado no es solo a asistir, sino a presenciar algo que sigue latiendo con fuerza: el Gran Remate del Carnaval de Ferrería 2026. Un momento donde la energía acumulada se desborda, donde las comparsas se entregan por completo y donde el carnaval muestra su esencia más pura.
Hay tradiciones que nacen en templos. Otras, en plazas públicas. Pero el Carnaval de Ferrería, en Metepec, nació entre hierro, humo y jornadas largas de trabajo. Y quizá por eso, su esencia es distinta: no es solo celebración, es resistencia.
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Hablar de este carnaval no es hablar únicamente de disfraces brillantes o comparsas festivas. Es hablar de una comunidad que encontró en la fiesta una forma de no romperse. A finales del siglo XIX, dentro de una fundidora, los trabajadores —muchos de ellos migrantes— comenzaron a celebrar lo que no estaban dispuestos a perder: su identidad. Así, en un espacio pensado para producir, surgió algo mucho más poderoso: pertenencia.
Hoy, más de un siglo después, el Carnaval de Ferrería sigue siendo un espejo de lo que somos. Los trajes bordados a mano, los penachos imponentes, las máscaras que esconden y revelan al mismo tiempo… no son solo estética. Son memoria viva. Cada puntada, cada paso de baile, cada personaje, carga con historias que no aparecen en los libros, pero que se transmiten de generación en generación.
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En un contexto donde el turismo muchas veces convierte las tradiciones en espectáculo, el carnaval de Metepec plantea una pregunta incómoda: ¿estamos mirando una fiesta o estamos siendo invitados a entender una historia? Porque aquí no hay escenografía artificial. Hay comunidad. Hay orgullo. Hay una identidad que no se negocia.
Este sábado 18 de abril, el llamado no es solo a asistir, sino a presenciar algo que sigue latiendo con fuerza: el Gran Remate del Carnaval de Ferrería 2026. Un momento donde la energía acumulada se desborda, donde las comparsas se entregan por completo y donde el carnaval muestra su esencia más pura.
Es, además, un espacio profundamente familiar. No desde la idea comercial de “evento para todos”, sino desde algo más auténtico: generaciones enteras compartiendo un mismo orgullo. Niños que miran con asombro, adultos que recuerdan, abuelos que saben que ahí, en ese instante, su historia sigue viva.
Porque el Carnaval de Ferrería no necesita reinventarse para atraer miradas. Ya tiene lo más importante: una raíz firme y una comunidad que no la suelta.
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