Lo que tienes que saber

  • Hay una idea que casi no tomamos en cuenta cuando hablamos de construcción, no solo nosotros le damos forma a los espacios, también los espacios terminan dándonos forma a nosotros.
  • Esta reflexión se le atribuye a Winston Churchill, él entendía que la arquitectura no es únicamente cuestión de cimientos, muros, y techos, sino de como esos elementos influyen en la vida diaria de las personas.
  • Creo que en algún momento hemos oído decir a personas que vienen de ciudades grandes como la CDMX que en ocasiones quisieran ya no vivir allá, por el estrés que les genera la ciudad, y que buscan lugares mas tranquilos para poder vivir.

Hay una idea que casi no tomamos en cuenta cuando hablamos de construcción, no solo nosotros le damos forma a los espacios, también los espacios terminan dándonos forma a nosotros.

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Esta reflexión se le atribuye a Winston Churchill, él entendía que la arquitectura no es únicamente cuestión de cimientos, muros, y techos, sino de como esos elementos influyen en la vida diaria de las personas.

Foto: Carlos Sevilla

Podemos observarlo en lo cotidiano.

Una casa que está mal iluminada, mal ventilada, cambia el ánimo.

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Un espacio muy reducido, genera tensión.

Una mala distribución vuelve al espacio un lugar incomodo.

En cambio, un lugar bien proyectado, influye en el estado de ánimo, el descanso y hasta en la productividad.

En la construcción muchas veces se toman decisiones pensando únicamente en el costo, únicamente en lo que nos pueda hacer gastar menos, se buscan materiales más baratos, se reducen espacios, se pretenden soluciones rápidas. Y rara vez se piensa en el impacto que esas decisiones tendrán durante muchos años en quienes habiten esas áreas.

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No es solo construir por construir.

Es entender que cada muro, cada ventana y cada espacio impacta directamente en la calidad de vida de una o más personas.

Una vivienda no debe ser solo un lugar en el que encontramos refugio, sino debe ser también un lugar donde podamos hallar bienestar.

Por eso, el construir bien no es un lujo, es una responsabilidad.

Porque no solo es levantar estructuras, es crear lugares donde las personas vivirán, crecerán, formarán su historia, donde a través del tiempo construirán memoria personal.

En Arquitectura, a través de los materiales, las alturas, colores, las texturas y la distribución espacial, se transmiten emociones, como paz y tranquilidad, seguridad y refugio, introspección, alegría, energía, entre otros.

Esta idea se aplica no solo a las casas sino también al exterior.

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Por ejemplo:

Una ciudad con parques, banquetas amplias, y espacios públicos nos invita a caminar, convivir y a sentirnos parte de una comunidad.

En cambio, un entorno lleno de ruido, tráfico, inseguridad puede generar estrés, prisas y desconexión social.

Creo que en algún momento hemos oído decir a personas que vienen de ciudades grandes como la CDMX que en ocasiones quisieran ya no vivir allá, por el estrés que les genera la ciudad, y que buscan lugares mas tranquilos para poder vivir.

No se trata de cambiar de lugar, se trata de construir con los ojos abiertos, sabiendo que cada cosa que hacemos nos dejará una huella que no siempre elegimos.

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